Cajamarca le está ganando la batalla al coronavirus, así lo hacen

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Cajamarca es una de las regiones del país menos golpeadas por la COVID-19. Según el último reporte de su Dirección Regional de Salud, no llega a los 700 casos positivos, solo nueve fallecidos y más de 250 pacientes recuperados. Cifras envidiables en comparación con sus vecinos del norte como Piura, Lambayeque y la Libertad o las zonas de la selva, cuyos hospitales colapsaron o están por hacerlo. ¿Y cómo logran mantener a raya al virus?

La estrategia cajamarquina se basa en la colaboración de todos. Hay un trabajo coordinado entre las autoridades y las Rondas Campesinas vigilan que las personas cumplan estrictamente con el aislamiento. Esta última es fundamental en una región con una población que bordea el millón 500 mil habitantes, según el censo del 2017.

Rondas campesinas

En un territorio predominantemente de sierra, las Rondas Campesinas cumplen una labor clave gracias al respeto que imponen. Ellas ayudaron a que las aproximadamente 20 mil personas que regresaron de otras regiones, durante el estado de emergencia, cumplan con la cuarentena estrictamente y, con eso, se reduzca la propagación.

Los ronderos, con su habitual chicote, supervisan que cada persona no salga de su casa hasta que reciba la autorización del sector salud. Y cuidan los ingresos y salidas de las provincias.

El vicepresidente de la Federación Regional de Rondas de Cajamarca, Óscar Vásquez, contó que tienen 43 años de organización y toda una estructura orgánica diseñada desde las bases sectoriales, federaciones distritales y luego provinciales. Su cuna, a nivel nacional, es Cuyamalca, en la provincia de Chota, todo un patrimonio cultural. 

“Las rondas llevan paz y buen vivir en los pueblos. Todas las bases con tranqueras siguen firmes al cuidado de todos, es un trabajo articulado con salud y con la Policía Nacional”, señaló.

Corte de cadena de contagios

Otro factor fue la rápida reacción y coordinación que estableció el Gobierno Regional de Cajamarca. El gobernador, Mesías Guevara, contó a RPP Noticias que cuando la pandemia empezaba a expandirse en el país, creó dos grupos de Whatsapp: uno en el que estaban los 114 alcaldes distritales y 13 provinciales, y otro en el que reunió a altas autoridades, como el jefe policial, de INDECI, el representante de la Cámara de Comercio, entre otros.

“De manera inmediata logramos esa coordinación. Siempre va a haber discrepancias, pero nos quitamos la camiseta política y nos pusimos la de Cajamarca”, dijo Guevara.

Se creó, además, un grupo de seguimiento clínico. El Comando COVID-19 Cajamarca, liderado por la Dirección Regional de Salud, desarrolló como primera medida el cerco epidemiológico, con el apoyo de las Fuerzas Armadas y Rondas Campesinas vigilan las vías de ingreso a sus principales ciudades. Nadie entra o sale si no es evaluado por el personal de salud.

De esta forma evitan que la COVID-19 se mueva con facilidad en las 13 provincias cajamarquinas: Cajabamba, Celendín, Chota, Contumazá, Cutervo,  Hualgayoc, Jaén, San Ignacio, San Marcos, San Miguel, San Pablo, Santa Cruz y la propia Cajamarca.

Foco a la entrada principal

La región Cajamarca tiene varios ingresos de acuerdo a sus diversos límites departamentales con Amazonas, Piura, Lambayeque y La Libertad. Pero la más transitada es esta última, a través del distrito de Yonán, en la provincia de Contumazá. Yonán, ubicada a unos 400 metros sobre el nivel del mar, está a una hora de Chepén y Pacasmayo, ciudades liberteñas y costeras. 

Por ese sector entra la mayoría de vehículos que vienen desde el sur (Lima y Trujillo, principalmente). Según el alcalde de Yonán, César López, la clave fue instalar un puesto de control en el centro poblado de Ventanillas, ubicado casi en el límite con La Libertad, antes del 12 de abril. Y el trabajo principal del personal policial, militar y del MINSA es controlar el ingreso de los caminantes y el transporte de carga.

“Esta es la puerta de ingreso a la región. Estamos tratando de que la gente no ingrese de forma desordenada como quieren. Ni bien llega un grupo, los detenemos ahí, se les empadrona según el estado de vulnerabilidad, se les gestiona el transporte y el albergue en la provincia a la que llegarán. Y suelen permanecer entre dos o tres días hasta que parten. Es importante, también, el apoyo que da la empresa privada”, comenta. Todos suman.

Y también hay colaboración de los habitantes de Ventanillas y otros pueblos cercanos como Tolón, Pay Pay, Chilete, Tembladera, Ciudad de Dios (La Libertad) y las iglesias que hay en la zona. Y claro, de la misma municipalidad de Yonán. Todos ellos apoyan con alimentación. “Es digno de resaltar y hay que felicitar la solidaridad de la gente”, dice.

Sin embargo, esta cobertura de gastos puede no alcanzar en un momento dado. Y López pidió que otras municipalidades distritales que por ahora no se ven afectadas, justamente por el control que se hace en Yonán, tambén colaboren. “La alimentación es lo que más gasto demanda. Hemos hecho el llamado a los alcaldes vecinos para que nos apoyen con la alimentación de las Fuerzas Armadas y la cena de los policías de la USE, pero no hay una respuesta. En todo este tiempo nos estamos quedando sin recursos… No sé de dónde vamos a sacar dinero”, señaló.

Según Mesías Guevara, la autorización de traslados humanitarios jugaron en contra de la contención del virus. “Los contagios aumentaron cuando sacaron el decreto supremo 068, que nos rompió cuando se dio esos famosos traslados humanitarios”, dijo.

Diario El Comercio.

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